Yolanda Sánchez: “Es habitual encontrarse inconvenientes y problemas burocráticos para lanzar nuestros proyectos e iniciativas”

Yolanda Sánchez, ciezana de nacimiento, toca el violín. Es graduada en Historia del Arte por la Universidad de Murcia y, actualmente, cursa enseñanzas artísticas superiores, en las especialidades de Violín y musicología, en el Conservatorio Superior de Música Óscar Esplá de Alicante.

Forma parte de la Coral Ars Nova de Cieza, con la que participa en concursos y festivales de ámbito regional y nacional. Además, ha colaborado con la Orquesta Universitaria de Murcia, Orquesta de los Conservatorios de Orihuela y Almoradí y la Joven Orquesta de Cieza.

Actualmente es miembro de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Católica de Murcia y de la Coral de cámara Capella Ad Libitum de Cieza.

¿A qué edad y cómo comenzó tu formación musical? ¿Qué momentos destacarías especialmente de ella? ¿Hubo algún referente?

Empecé a los ocho años en la antigua Escuela Municipal de Música de Cieza. Es anecdótico cómo empezó todo, pues estando en el colegio, los hijos de mi profesor (su hija es violinista y el otro hijo es violista), fueron a dar un pequeño concierto, y desde entonces creo que me enamoré definitivamente del violín. Destacaría sobre todo mis primeros años con el coro, mis clases de solfeo, la disciplina en orquesta, y un largo etcétera.

Sin duda, mi referente más inmediato es Alexander Tinibaev. Es difícil no emocionarse cuando se habla de él, y cómo se le recuerda, con un carácter muy particular; la forma que tenía de explicar, cómo transmitir la música a sus alumnos. Era una forma única que difícilmente se vuelva a repetir. 

¿Qué evento o proyecto musical de Cieza te ha marcado más en tu trayectoria hasta el momento y recuerdas con más cariño?

En cuanto a proyectos, he tenido la suerte de participar en bastantes proyectos, tanto en Cieza como fuera; y el que recuerdo con más cariño, fue cuando la Joven Orquesta de Cieza (JOCI), junto con la Coral Ars Nova realizamos el Réquiem de Mozart, tanto en Cieza, como en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia.

Fue sencillamente espectacular la experiencia. Es una de esas obras universales que todo intérprete debería conocer y al menos interpretar una vez en la vida; y todo coralista debería cantar. He tenido la suerte de hacer ambas, y es una pieza tan sumamente agradecida, y que cada vez que se vuelve a ella despierta una serie de detalles que anteriormente no percibías. No se puede describir con palabras; es una música que llena tan dentro, que solamente es empezar a escuchar y dejar que fluya toda la música.

Podríamos hablar de Cieza y de su historia, a través de la música: los Jaguars, la Banda Municipal, Coral Magna Fábula, la Orquesta de Violines de San Juan, concursos de composición y giras nacionales de la Ars Nova, la Joven Orquesta de Cieza… Muchos de ellos no continúan, ¿crees que hace falta más apoyo a este tipo de proyectos?, ¿cómo lo harías? ¿Con cuál de ellas tuviste alguna experiencia, o cuál la recuerdas con cariño?

Sí, sin duda. A pesar de que hay agrupaciones musicales y otras asociaciones culturales, se necesitaría mucha más ayuda por parte de las instituciones. Y esa es la cuestión. Para ayudar a que esos proyectos salgan adelante se necesita invertir en ellos, teniendo a gente capacitada y que sepa gestionarlos.

Personalmente sí que me mantengo activa en algunas de esas agrupaciones. En primer lugar, la Coral Ars Nova, que actualmente dirige Alejandro Molina Carrasco, con la que he pasado toda mi adolescencia mientras estudiaba en el conservatorio, participando en distintos festivales, conciertos y concursos. Y, en segundo lugar, con mucho cariño, recuerdo la Joven Orquesta de Cieza (JOCI) y todos los proyectos, en los que prácticamente estuve desde el principio hasta el final de la orquesta. Fue donde conocí a muchas personas; conocí a compañeros con los que aprendí, y aprendimos todos. Pude crecer a nivel de repertorio orquestal y como persona, y debido a ello estoy estudiando actualmente en el Conservatorio Superior. 

¿Consideras que está suficientemente valorada la música en Cieza? ¿Notaste alguna carencia en tu formación musical? ¿Crees que la gestión pública beneficia a nuestra profesión en el ámbito local?

A nivel colectivo, creo que no tanto, pero a nivel individual sí que hay personas que están en las distintas agrupaciones y participando activamente de la música. Aunque, desde mi punto de vista, siempre he percibido que la música de banda ha estado siempre tenida en alta consideración más que la música de orquesta. De hecho, la Joven Orquesta de Cieza (JOCI) se formó con ese objetivo de paliar esa carencia de la cuerda frente ese auge que siempre ha tenido la banda.

Durante mi etapa del conservatorio no recuerdo demasiadas actividades más allá del período lectivo. Sí que tuve alguna especie de masterclass, o los conciertos con los demás conservatorios. Pero lo que es dentro del curso, no recuerdo demasiadas actividades, a pesar de que los conservatorios pueden realizar muchas a lo largo del curso.

La gestión pública debería beneficiar, por supuesto; aunque siempre nos encontramos con los problemas burocráticos y esos inconvenientes administrativos que, en vez de facilitar, nos impide y nos hace el proceso mucho más lento. Sobre todo, a la hora de desarrollar esa labor educativa, ayudando a que haya más asignaturas, un mejor profesorado y una amplia variedad de actividades para ir realizando a lo largo de los distintos cursos del currículo de enseñanza.

¿Qué mejoras propondrías para reactivar el consumo de actividades en la localidad?

Soy consciente de que se trabaja para proponer actividades desde las distintas asociaciones y del propio ayuntamiento. En mi humilde opinión, creo que se debería crear una línea de trabajo concisa y con variedad, sabiendo cuál es el objetivo, teniéndolo claro y lo que se pretende conseguir, porque a veces da la sensación de que siempre son los mismos actos y actividades cada año. 

En este caso, el teatro, la música y la danza deben de estar sí o sí presentes, con el apoyo de las redes sociales, las instituciones, y que, a través de las distintas instituciones y de las distintas asociaciones, que se han ido creando a nivel nacional para que esa cultura llegue a todos los pueblos; y debemos aprovecharnos de esas cadenas, esas ramas que se han ido creando, aunque sean muy pocas, para intentar crear y realizar proyectos de interés común, tal como es la cultura.

¿Qué opinas sobre la devaluación que sufre nuestra profesión? ¿Qué explicarías a alguien que no ve la música como una carrera? ¿has vivido alguna situación embarazosa por ello?

Por desgracia, la devaluación es un hecho. Es una cuestión que siempre ha ocurrido, mientras que en otros lugares europeos blindan las Artes y blindan la música; pero nosotros tenemos que pelear por encontrar nuestro lugar y llegar a tener esa alta estima, siendo importantes en el día a día, desde la educación de los más pequeños, hasta ser objeto importante de la programación cultural de una ciudad.

Para una persona que no ve la música como una carrera, la compararía con un agricultor que espera que el fruto madure, lo recolecta y al año siguiente vuelve a esperar esa recolecta, cuidando el árbol; o un médico que se está formando continuamente. La música es igual. Es una formación continua, un aprendizaje que nunca para y que supone mucha inversión que nunca se ve. Se ve el concierto, el trabajo, pero nunca se ve lo que hay detrás de ese concierto. Y sobre todo las ayudas al sector musical y al sector individual; nuestras becas no están para nada equiparadas al nivel universitario.

Personalmente no he vivido ninguna situación embarazosa, aunque sí que he oído lo de: “Música, ¿y qué más?”, “¿Sirve para algo?”, “Eso no vale”, “¿Cuándo vas a dejar de estudiar?”, entre otras cosas. Son comentarios que están muy presentes.

¿Ha muerto la música clásica?

La música clásica no morirá mientras se siga invirtiendo en programas variados para el disfrute de toda clase de público, desde la zarzuela hasta la música contemporánea, interpretada en distintos lugares como los museos, plazas u otros lugares de interés público. 

Pero, aun así, tenemos que ir más allá de programar recurriendo a las mismas óperas; no es extraño encontrarnos un teatro importante en cuya programación anual ni incluya La Traviata, Tosca, Rigoletto, El Barbero de Sevilla o Carmen. Lo mismo sucede con la zarzuela. Sin embargo, tenemos otras obras que siguen en los cajones esperando a ver la luz, esperando a ser reestrenadas de nuevo, y no por ello tienen menos calidad que las obras que se realizan en escena

¿Qué obra, que no sea del repertorio de tu instrumento, recomendarías a todo el mundo para su disfrute? ¿Por qué? ¿En qué te basas?

Recomendaría Gaspard de la Nuit de Maurice Ravel, compuesta en 1908. Se basa en los poemas de Aloysius Bertrand que fueron publicados en 1842. Es una música que nos transporta de forma muy personal a la mágica y fantasmagórica Edad Media. Lo escogí por casualidad para un trabajo del conservatorio, y desde entonces es una de esas piezas que suelo escuchar habitualmente por la serenidad que evoca en algunos momentos, la inquietud y la búsqueda de los diferentes matices y armonías, además de que es una de esas obras virtuosísticas para piano. Sobre todo, es interesante destacar que, esa unión que se da entre la literatura y la música, es una combinación muy recurrente en el siglo XIX

La música es un bien cultural imprescindible, ¿qué valor positivo consideras que aporta un músico a la sociedad?

Un músico es una persona que no solamente se dedica a componer, a interpretar, a dirigir o investigar sobre la música, sino que, durante su formación académica adquiere conocimientos de otras especialidades como son Historia, Filosofía, Física, Gestión Cultural, entre otras. El músico es un bien que hay que cuidar y mimar, porque abarca una interdisciplinariedad de materias y puede aportar muchas ideas en el ámbito cultural y artístico de la zona donde resida normalmente.

Por último, ¿qué proyectos musicales tienes planeados para un futuro próximo?

Por el momento, acabaré el conservatorio superior, aunque no obstante iré participando en los diferentes proyectos que vayan surgiendo de diversas orquestas o agrupaciones, además de trabajar en escuelas, aportando mi granito de arena y ayudando a esos chicos a hacer de la música un lugar donde crecer tanto personalmente y culturalmente; y, por otro lado, a los no tan chicos, porque recordemos que hay adultos que les gusta aprender música por el mero gusto de hacerlo y que por circunstancias de la vida no han podido dedicarse a aprender un instrumento o solamente aprender solfeo.

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