Cristóbal García: “La música nos hace mucho mejores. Se convierte en una necesidad esencial.”

Cristóbal García Hita, clarinetista ciezano, actualmente estudiante de máster en la Escuela Superior de Música de Cataluyna (ESMUC).

Ha colaborado con la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña y con la Banda Municipal de Barcelona. Actualmente, es miembro de la Joven Orquesta Sinfónica de la FSMCV , Joven Orquesta de Castellón y de la Joven Banda Sinfónica de la FSMCV.

¿Cómo fue tu primer contacto con la música y con tu instrumento? ¿Cómo lo recuerdas?

Mi primer contacto con la música, que yo recuerde, fue en los viajes en coche para vacaciones con mi familia cuando era muy pequeño. Es extraño lo que provoca la música, no recuerdo los lugares donde íbamos ni los sitios que visitábamos, pero me acuerdo que, en esos viajes, escuchábamos una versión en español de Pedro y el Lobo de Prokofiev y me encantaba. Los comienzos con mi instrumento fueron a raíz de mi padre, que es clarinetista amateur, y por eso elegí el clarinete. La primera vez que vi el clarinete fue como “madre mía, cuantas llaves y agujeros tiene esto, va a ser imposible” y recuerdo que lo hice sonar y fui el niño más feliz del mundo al hacerlo.

¿Cuáles son los aspectos que destacarías de tu formación musical en el municipio de Cieza? (Experiencias, obras, fiestas de pueblo, albergue…)

Yo creo que los aspectos más importantes, y que gracias a ellos me he dedicado a la música, son tres. Primero mi profesor Pedro. que me motivaba para estudiar clarinete y seguir tocando, más tarde el ingreso en la Banda Municipal de Cieza ya que gracias a su director Ginés y las grandes amistades que he ido forjando con los años allí, me fui dando cuenta de lo mucho que me gustaba la música; y por último, la posibilidad de realizar un grado profesional de música en mi propio pueblo, ya que probablemente si hubiera tenido que ir a Jumilla, Molina o cualquier otro conservatorio de la Región, estoy bastante seguro de que hoy no estaría aquí.

La cantidad de músicos ciezanos repartidos por todo el territorio nacional e internacional en Conservatorios, Orquestas, etc. es elevado. ¿Por qué crees que no se valora en la localidad?

Creo que es un tema complicado. En primer lugar considero que no nos valoramos entre los mismos músicos, al revés, muchas veces se resta importancia a los logros que se consiguen. En segundo lugar, no hay una verdadera promoción de la música y de los músicos de Cieza. Todo esto conlleva al desconocimiento y al desinterés por la música.

¿Qué mejoras propondrías para reactivar el consumo de actividades en la localidad?

Propondría una serie de actividades, como fomentar ciclos de conciertos de música de diferentes estilos e intentando traer a especialistas de prestigio, seguir realizando el concurso de música de cámara que estos últimos años está produciendo el conservatorio, pero intentando incentivar la participación en diferentes niveles.

También propondría la continuidad de los cursos de verano que realiza la Banda municipal, concursos de solistas para tocar con las diversas agrupaciones de la localidad… Hay mil actividades que se podrían realizar y creo que sería muy bueno para Cieza.

La competitividad es un ‘leitmotiv’ en nuestra carrera, ¿has sido consciente de ella?, ¿cómo lo has experimentado? ¿cómo crees que puede afectar emocionalmente, sobre todo en la niñez?

Sí, he sido bastante consciente de ella y constantemente. La he experimentado de diversas maneras: en pruebas de orquesta, en las que participamos unos 200 clarinetes por una sola plaza, en pruebas de acceso para conservatorio profesional y superiores, e incluso entre propios compañeros de estudio.

Creo que puede afectar de diversas formas, depende de la persona. Una competitividad sana que se basa en el esfuerzo personal es buena y te hace mejorar e incluso motivarte. Sin embargo, un exceso de la misma puede ocasionar traumas y problemas que pueden llevar al rechazo de la música y tu propio instrumento. Además, un exceso de competencia entre compañeros puede originar peleas y envidias que no son los valores reales de la música.

Como muchos grandes músicos suelen decir, la competencia debe ser contigo mismo, no con los demás.

¿Qué opinas sobre la devaluación que sufre nuestra profesión? ¿Qué explicarías a alguien que no ve la música como una carrera? ¿has vivido alguna situación embarazosa por ello?

Es muy triste. Es una pena que una profesión como la música, que requiere tanto esfuerzo y sacrificio, no esté valorada de la forma que se merece. En cuanto a todas esas personas que dicen la famosa frase, “estudias música, ¿y que más?” o la de “la música como hobby está muy bien, pero haz una carrera de verdad”, les diría que es una carrera y una profesión en la que no puedes estar un par de días sin estudiar o sin tocar nada, porque después tienes que hacer el triple de trabajo. Es una carrera en la que te evalúan de manera individual, ya que las clases son individuales, y presentas lo que has trabajo durante la semana y estás evaluado constantemente. En los exámenes, a lo que nosotros llamamos audiciones, estés completamente expuesto a la crítica y que si tienes una mala audición, todo el mundo sea consciente de ello, … A todo esto, además, le sumas las clases teóricas, como historia de la música, estética musical, armonía, acústica, análisis… Después, una vez finalizada la carrera, si quieres trabajar de lo “tuyo”, no depende si haces una buena prueba u oposición, si no que es tan subjetivo, que depende si le gustas al jurado o no. Y sí, por supuesto que he vivido esas situaciones embarazosas. Me atrevería a decir que “el 99% de los músicos en España”.  

¿Qué ocupación profesional desempeñas actualmente? ¿Cuánto tiempo dedicas a tu formación y/o estudio semanalmente? ¿qué problemática observas?

Soy estudiante de máster de interpretación en la Escuela Superior de Música de Catalunya (ESMUC), en Barcelona, y suelo estudiar una media de 4 o 5 horas durante 6 días a la semana, siempre hay que parar un día para recuperar fuerzas. En cuando a la problemática del estudio, por suerte en mi casa de Cieza no tengo ningún problema. Que yo sepa, todavía ningún vecino me odia. Sin embargo, una de las razones por las que tuve que irme de Barcelona, fue que por el Covid-19. Al comenzar el curso, en el piso donde vivo allí, los vecinos sí que se quejaron, e incluso que si seguíamos, nos echaban de casa, lo que vuelve a demostrar lo poco que está valorada nuestra profesión. No tuve otro remedio que bajar a Cieza, ya que al cerrar el conservatorio y no poder estudiar allí, que era donde casi siempre estudiábamos mis compañeros de piso y yo, tuvimos que tomar la decisión. Otro ejemplo que he vivido sobre los problemas de estudio, lo sufrí en mi primer año de carrera. Al ser difícil estudiar en el Conservatorio, el padre de mi compañero de piso construyó una cabina de estudio en el salón, ya que el vecino de abajo nos había denunciado por estudiar. Y así, por desgracia, hay miles de casos que he visto y he vivido.

¿Qué obra, que no sea del repertorio de tu instrumento, recomendarías a todo el mundo para su disfrute? ¿Por qué? ¿En qué te basas?

Es una pregunta difícil porque hay muchísimas obras que me encantan como la 7ª Sinfonía de Beethoven, el Réquiem de Verdi, la 6ª Sinfonía de Tchaikovski… Pero si me tuviera que quedar con alguna sería con la 2ª Sinfonía de Mahler ‘Resurrección’ y en concreto con dos momentos: el final, que me parece apoteósico; y el solo de oboe, del cuarto movimiento. El porqué es muy simple: ese momento me parece de las cosas más bonitas que se han escrito en la música. Desde mi punto de vista, la finalidad de la música es despertar emociones, y al escuchar ese momento, con ese solo de oboe en respuesta a la soprano, provoca una reacción en mi cuerpo que solo la música puede generar.

La música es un bien cultural imprescindible, ¿qué valor positivo consideras que aporta un músico a la sociedad?

Sin los músicos, no hay música; y sin música, todos los aspectos de nuestra vida serían peores. Pensad solamente como hubiéramos pasado este confinamiento sin absolutamente nada de música: la música ha unido vecinos que antes ni se conocían. Otro valor a destacar es el uso de la música, cuando queremos distraernos y evadirnos, nos ponemos nuestra obra, canción favorita:una simple estrofa puede hacer que cambie tu día. En resumen, la música nos hace mejores, convirtiéndose en una necesidad esencial.

Por último, ¿qué proyectos musicales tienes planeados para un futuro próximo?

Pues lo primero terminar el máster, después seguir estudiando como ahora o incluso más y presentarme a todo lo que pueda ya sean pruebas de orquesta, concursos…, e intentar conseguir lo que me hace feliz: tocar y hacer música.

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